Las personas mayores tienen más riesgo de deshidratarse durante el verano. Para prevenirlo, conviene ofrecer líquidos con frecuencia, incorporar alimentos ricos en agua y vigilar posibles cambios en su estado general.
¿Por qué es tan importante la hidratación de las personas mayores en verano?
El calor aumenta la pérdida de líquidos y el organismo puede tener más dificultades para recuperarlos con la edad.
Menor sensación de sed con la edad
Muchas personas mayores sienten menos sed, aunque su cuerpo necesite beber.
Mayor vulnerabilidad frente a las altas temperaturas
Con la edad, el organismo regula peor la temperatura y puede reaccionar más lentamente ante el calor.
Enfermedades y medicamentos que pueden afectar a la hidratación
Algunas enfermedades y tratamientos aumentan la pérdida de líquidos o alteran la respuesta al calor. La medicación nunca debe modificarse sin indicación médica.
¿Cuánta agua debe beber una persona mayor en verano?
No existe una cantidad válida para todos. Depende del estado de salud, la alimentación, la actividad y los tratamientos.
Cómo repartir el consumo de líquidos durante el día
Es mejor ofrecer pequeñas cantidades de forma regular que varios vasos de una sola vez.
Por qué no hay que esperar a que aparezca la sed
La sed puede aparecer tarde o ser poco intensa. Beber debe formar parte de la rutina diaria.
Cuándo debe individualizarse la cantidad de líquidos
Las personas con enfermedades renales o cardíacas, o con restricciones de líquidos, deben seguir la pauta indicada por su médico.
Cómo hidratar a una persona mayor durante los días de calor
La hidratación resulta más sencilla cuando las bebidas están visibles y se ofrecen de manera habitual.
Ofrecer agua en pequeñas cantidades y con frecuencia
Unos sorbos cada cierto tiempo suelen aceptarse mejor que un vaso grande.
Dejar las bebidas en lugares visibles y accesibles
Conviene colocar agua cerca de la cama, el sillón o la mesa y evitar recipientes difíciles de abrir.
Establecer horarios y recordatorios para beber
Puede ofrecerse una bebida al levantarse, entre comidas, con la medicación y antes de acostarse.
Adaptar los recipientes cuando existen problemas de movilidad
Los vasos ligeros, con asas o tapas, ayudan cuando existen temblores o dificultad para sujetarlos.
Bebidas recomendadas para las personas mayores en verano
La variedad puede facilitar la ingesta cuando la persona rechaza el agua.
Agua como principal fuente de hidratación
El agua debe ser la bebida habitual y estar disponible durante todo el día.
Leche, infusiones frías y caldos ligeros
Estas bebidas pueden complementar la hidratación y aportar variedad.
Aguas aromatizadas sin exceso de azúcar
Añadir limón, naranja, pepino o menta puede hacer el agua más apetecible.
Bebidas que conviene limitar o evitar
El alcohol no hidrata. También conviene moderar las bebidas muy azucaradas o con mucha cafeína.
Alimentos ricos en agua para mejorar la hidratación
La alimentación puede aportar parte de los líquidos, aunque no sustituye completamente a las bebidas.
Frutas de verano
La sandía, el melón, el melocotón o las ciruelas son opciones frescas y fáciles de tomar.
Verduras y hortalizas frescas
El tomate, el pepino, la lechuga y el calabacín aportan agua y pueden incluirse en distintos platos.
Gazpachos, cremas frías y ensaladas
Estas preparaciones combinan líquidos y nutrientes, procurando no añadir demasiada sal.
Gelatinas, yogures y otras opciones fáciles de consumir
Pueden resultar útiles cuando cuesta beber o existe poco apetito.
Signos de deshidratación en personas mayores
Los síntomas pueden comenzar de forma leve y empeorar si no se reponen los líquidos.
Sequedad de boca y piel
La boca seca, los labios agrietados o la sensación de sed pueden indicar falta de hidratación.
Orina escasa o de color oscuro
Orinar menos de lo habitual o presentar una orina muy oscura son señales de alerta.
Cansancio, mareos y debilidad
La deshidratación puede provocar fatiga, dolor de cabeza o dificultad para mantenerse en pie.
Confusión, somnolencia o cambios de comportamiento
La desorientación, el desmayo o una somnolencia intensa requieren atención sanitaria.
Qué hacer cuando una persona mayor no quiere beber agua
Antes de insistir, conviene averiguar por qué rechaza la bebida y probar distintas opciones.
Variar el sabor y la temperatura de las bebidas
Puede aceptar mejor el agua fresca, templada o ligeramente aromatizada.
Utilizar vasos cómodos y fáciles de sujetar
Un recipiente adaptado puede evitar derrames y facilitar que beba sin ayuda.
Incorporar líquidos mediante la alimentación
Las frutas, las cremas, los yogures y los caldos ayudan a aumentar la ingesta.
Supervisar la ingesta sin forzar a la persona
Es preferible ofrecer pequeñas cantidades con calma y llevar un control si existe riesgo de deshidratación.
Errores frecuentes en la hidratación de las personas mayores
Algunos hábitos pueden hacer que la cantidad ingerida sea insuficiente.
Esperar a que la persona pida agua
La ausencia de sed no significa que no necesite líquidos.
Ofrecer grandes cantidades de una sola vez
Un vaso muy lleno puede provocar rechazo o sensación de pesadez.
Sustituir el agua por bebidas azucaradas
Pueden tomarse de forma puntual, pero no deben convertirse en la bebida principal.
No controlar la hidratación de las personas que viven solas
Una llamada o visita diaria ayuda a comprobar cuánto han bebido y cómo se encuentran.
Personas mayores con mayor riesgo de deshidratación
La prevención debe reforzarse cuando la persona no puede beber o reconocer la sed por sí sola.
Personas dependientes o con movilidad reducida
Pueden necesitar ayuda para coger el vaso, abrir una botella o desplazarse hasta la cocina.
Personas con deterioro cognitivo
Pueden olvidar beber o no identificar correctamente la sensación de sed.
Personas que viven solas
Sin supervisión, los primeros síntomas pueden pasar inadvertidos.
Personas con enfermedades crónicas o tratamientos médicos
La fiebre, los vómitos, la diarrea y algunos medicamentos pueden aumentar el riesgo.
¿Cuándo se debe solicitar atención sanitaria?
Conviene consultar si la persona bebe muy poco, vomita, tiene diarrea o presenta síntomas que no mejoran.
La confusión, el desmayo, la ausencia de orina, la debilidad intensa o la pérdida de conciencia requieren atención urgente. En España, ante una emergencia debe llamarse al 112.
Cómo ayuda el cuidado a domicilio a mantener una buena hidratación
Un profesional de cuidados a domicilio para personas mayores puede ofrecer líquidos con frecuencia, preparar alimentos hidratantes y observar cambios en la orina, el comportamiento o el nivel de energía.
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Preguntas frecuentes sobre hidratación de personas mayores en verano
¿Qué hacer si una persona mayor no tiene sed?
Hay que ofrecer líquidos en pequeñas cantidades y con frecuencia, sin esperar a que los pida.
¿Cómo saber si una persona mayor está bien hidratada?
Conviene observar si bebe con regularidad, orina con normalidad y no presenta mareos, sequedad de boca o debilidad.
¿Qué bebidas son mejores durante una ola de calor?
El agua debe ser la principal opción. También pueden ofrecerse leche, infusiones frías o agua aromatizada sin exceso de azúcar.
¿El café y las bebidas azucaradas cuentan como líquidos?
Aportan líquido, pero no deberían sustituir habitualmente al agua. Conviene moderar la cafeína y el azúcar.
¿Qué alimentos ayudan a prevenir la deshidratación?
Las frutas de verano, las verduras, las cremas frías, los yogures y las gelatinas ayudan a completar la ingesta de líquidos.
